martes, 15 de febrero de 2011

Desmontando a Esther (i).

Toda actividad productiva engendra sus propios enemigos institucionales, bien por falta de comunicación de sus actividades a la sociedad, bien por la desinformación tendenciosa que propagan sus detractores.


En Don Benito, a sábado 12 de febrero de 2011. Víctor G. Pulido.







A Stephen Hawking le recomendó su editor en una ocasión, previa a la publicación de su libro “Historia del Tiempo”, que no incluyera entre los párrafos de dicho compendio de divulgación científica ninguna fórmula matemática; y para hacérselo entender se lo explicó con la representación gráfica de una de ellas: a cada cual formulación que sumara entre línea y línea, el número de lectores y consecuentemente, de ventas, se dividiría por la mitad. Si el profesor de Cambridge finalmente, a pesar de esta advertencia, no hubiera incurrido en la fórmula gravitacional de Einstein en el capítulo de inicio (lo que demostró que seguñia estando más interesado en ser científico que tendero), su libro hubiera sido, quizás, el más vendido de la historia de la edición científica, desbancando obras cumbres de grandes especialistas dedicados de pleno a ello de la talla de Carl Sagan o Isaac Asimov. Llevada a cabo esta avanzadilla, entre los llamados bloggers (yo no me lo considero), existe una regla de oro parecida: cada vez que en tu bitácora hables de política o de sus discursos, tu número de frecuentadores se dividirá por la mitad más uno de añadido. Dado que esta weblog decidió retirar su contador de visitas porque consideraba que su vocación es eso, contar cosas, y no personas, creemos que, además, en aras de nuestra independencia crítica, nos podemos permitir ciertas bajas colaterales. Estas “bajas” vendrán a colación de nuestro posicionamiento crítico a  Esther VivasEsther, autora del libro “¿Supermercados?: no, gracias” dice ser, entre otros avatares de similar comunión de las que hace gala, militante de izquierdas anticapitalista. A fe que lo es, a cuenta del discurso guerrillero que vertebra su manifiesto “La cara oculta de los supermercados”, si no fuera porque confunde el contenido con el continente. Defrauda a todos aquellos que sintiéndose fielmente de izquierdas, pueden compaginarlo con su legítima creencia en las relaciones de mercado. Que le pregunten a Beijing. Pero Vivas no sólo confunde el todo con la parte en la divulgación de sus animadversiones contra la gran distribución, sino que amparada en sus principios ideológicos y a cuenta de su mayor gloria para su persona, se desliza con seguridad por un cúmulo de imprecisiones cognitivas que vulneran, como veremos, todas las áreas del conocimiento mercadológico a sabiendas de que el cómodo colchón de sus convencionalismos morales absorberá el descenso y las críticas.

"Super City", enseña de próximidad,
con fuerte presencia en Méjico.


Una de las principales premisas sobre las que fundamenta la acción crítica de su pensamiento en lucha contra la política comercial de las medianas y grandes enseñas, es la vocación de imperiosidad que les confiere: “La gran distribución comercial (supermercados, hipermercados y cadenas de descuento)-nos dice- ha experimentado en los últimos años un fuerte proceso de expansión, crecimiento y concentración industrial-sectorial”. Nada más alejado de la realidad. Precisamente el último lustro, tanto a nivel nacional, como a nivel mundial, la etapa y desarrollo de las grandes y medianas superficies y almacenes ha supuesto para el sector los menores niveles de crecimiento, en parte a lo maduro y desarrollado de su segmento de actividad. Con respecto a la expansión de grandes superficies y su ubicación en parques comerciales, pues está íntimamente unido: el sector sufre de autocontención, esto es, se han quedado estancado en su expansión desde hace ya algunos años (excepto el formato DIY, para la península ibérica, y el generalista para Rusia y China). Grupos consolidados de capital español como “El Corte Inglés” y el valenciano “Mercadona” aún no contemplan su entrada en Roma y Oporto, respectivamente. Por el contrario, en segmentos de formato como el de la distribución generalista de medias superficies (productos alimenticios y artículos para la higiene y el hogar), pequeños negocios de conveniencia (gasolineras, puntos línea de playa, salas de vending, establecimientos de apertura prolongada) y comercio de proximidad (autoservicios, multitiendas, establecimientos de productos congelados y comidas preparadas, bazares y colmados asiáticos, etc.) adquieren cada vez más preponderancia global, a pesar de que el “Observatorio de los Precios” centra su análisis en su perceptible mayor coste para el consumidor en España. El boom inmobiliario ha hecho florecer estos segmentos de formatos tanto como prácticamente en la misma medida  ha perjudicado a la distribución tradicional (fuga de clientes y diversificación y segmentación de nichos de mercado) hasta el punto que ciudades-dormitorios como Seseña, paradigma del monocultivo industrial patrio que ahora se lamenta, invitaron a la inversión tanto a medianos (grupo “E. Leclerc”) como pequeños comerciantes (Pymes) en su hinterland. Al respecto, y según fuentes avaladas por hipermercados.blog, portal web de referencia en información de grades superficies en España, mientras que “Erosmer Ibérica”, que ya ha cerrado en plazas importantes como Toledo y “Avenida M-40”, medita la venta de algunas de sus grandes superficies en la CAM al grupo francés de distribución “E. Leclerc” como herramienta de desinversión, y “Carrefour” paraliza su implantación en Aranjuez, “Mercadona” y “Lidl”, siempre acudiendo a recursos propios y no al endeudamiento. La valenciana y la sajona son las dos compañías que tiran del repunte de nuevas aperturas mediante el formato de las medianas superficies de proximidad. Acaparan cerca de la mitad de las inauguraciones del sector. Por el contrario, en referencia a la gran distribución en España, sólo tres hipermercados de nueva creación han visto la luz en el último año y medio: “Carrefour Valencia IV”, “El Corte Inglés El Ejido” y “E. Leclerc Murcia”, lo que todo lo dicho da lugar a una falsa idea de insaciabilidad de las grandes superficies y almacenes, a favor del segmento de pequeño y mediano comercio.



Tienda de "E. Leclerc Murcia", en Alcantarilla,
durante su proceso de edifcación y obras.


Por último, respecto a la tesis de Vivas en relación a la concentración industrial-sectorial, se cae por su propio peso, por lo que invita a la falsación de sus hipótesis. Quizás, y ayudado por el divorcio entre marcas de referencia y enseñas en los últimos años recesivos (“cuando la pobreza entra por la puerta el amor salta por la ventana”), y la incorporación de cada vez mayores agentes de la producción nacionales e internacionales, nunca antes había existido tanta diversificación entre los productores. Ello ha permitido, al mismo tiempo, que enseñas menores y pequeños establecimientos crezcan al margen de su débiles rendimientos de escala teritoriales y coman cuota de mercado en España a los grandes, perjudicando alianzas estratégicas como Caprabo-Eroski y Dia%-Carrefour y propiciando la emergencia y consolidación de distribuidores con poca presencia sectorial en nuestro país como “Aldi”, “Kiabi”, “E. Leclerc”, “Bricorama”, o “Sonae Distribuiçao”.

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